Después de visitar las habelis, antiguas casas medievales del siglo XXII, nos subimos en un autobús, seguramente probaremos todo tipo de medio de transporte durante nuestro viaje, hacia Curi. Donde el desierto del Thar nos esperaba. Una vez más viajar en transporte publico de la India no nos dejo indiferentes, salimos con retraso porque se pusieron a cambiar la rueda por una casi igual de vieja y parada tras parada subía más y más gente. El Que apostamos de antaño, donde Ramón Gracía ponía la gracia y Ana Obregón la sonrisa, deja mucho que desear frente a los indios.
http://es.m.wikipedia.org/wiki/Jaisalmer
Los dromedarios nos esperaban y durante hora y media de paseo pudimos ver los animales que habitan en las ciudad de la India y a los que estamos acostumbrados; vacas, cabras... a excepción de un par de antílopes. Llegamos a las dunas y allí nos montaron el campamento; una especie de colchón con su correspondiente manta. Cenamos a la luz de la luna y la hoguera que hicieron para cocinar la suculenta cena; arroz con patatas.
Música, conversación, calcetines, finitos, para las serpientes, moscas, estrellas... Dormir a la intemperie en mitad del desierto no tiene precio. Para todo lo demás Master Card.
Desayuno y de nuevo al dromedario, alguno con algún malestar propio del paseo del día anterior, y regreso a Jaisalmer con baño de leche incluido a mi persona por aquello de que nunca sabes que te puede ocurrir en los transportes públicos de la India.
Y Jodphur nos espera después de una buena ducha y cinco horitas de bus.
http://es.m.wikipedia.org/wiki/Jaisalmer
Los dromedarios nos esperaban y durante hora y media de paseo pudimos ver los animales que habitan en las ciudad de la India y a los que estamos acostumbrados; vacas, cabras... a excepción de un par de antílopes. Llegamos a las dunas y allí nos montaron el campamento; una especie de colchón con su correspondiente manta. Cenamos a la luz de la luna y la hoguera que hicieron para cocinar la suculenta cena; arroz con patatas.
Música, conversación, calcetines, finitos, para las serpientes, moscas, estrellas... Dormir a la intemperie en mitad del desierto no tiene precio. Para todo lo demás Master Card.
Desayuno y de nuevo al dromedario, alguno con algún malestar propio del paseo del día anterior, y regreso a Jaisalmer con baño de leche incluido a mi persona por aquello de que nunca sabes que te puede ocurrir en los transportes públicos de la India.
Y Jodphur nos espera después de una buena ducha y cinco horitas de bus.


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