Podríamos decir que dejando de lado los vegetales y los marcados horarios hemos tenido, durante estos días de playa, un ashram (comunidad de retiro espiritual) particular.
Yoga, paseos por la playa, levantarnos sin despertador como cualquier fin de semana normal, sudokus, música, el relajante sonido del mar... Un verdadero y merecido descanso para recargar pilas y seguir adelante con el mes de estancia que nos queda en este país.
Muchos bss

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