Diecinueve horas de día, se dice rápido. Madrugón a las cuatro de la mañana y un despertar algo taquicárdico. Palo se disponía a ir a la ducha cuando una cucaracha gigante le irrumpió su labor. Meditó, trato de matarla con el agua de la ducha y mientras agonizaba boca arriba ella trataba de cogerla. Ante la desesperación decidió salir del baño y pegar un grito, lo que supuso un sobresalto a mis dulces sueños.
Tres horas de coche rumbo a la reserva natural de tigres de Sunderbans junto a una chica que no callaba. Agotador a esas horas, como mi madre cuando lleva mil horas despierta y alguien se levanta y no para de hablarte mientras desayunas. Mama, con amor!! :)
http://es.m.wikipedia.org/wiki/Delta_del_Ganges
Al llegar un bote nos esperaba para cruzar la ría y dirigirnos al pueblecito donde dormíamos. Más rural imposible y nómada también. Cuatro horas de electricidad, millones de mosquitos, agua mineral pero sin enfriar (obviamente no hay frigoríficos) y un calor que ni Sevilla en sus peores días de agosto. Allí cogimos un barquito, particular para el grupo de españoles e italianos que hacíamos la excursión, y durante ochos largas horas estuvimos recorriendo la reserva en busca de cocodrilos y trigres. El primero espectacular y el segundo no pudimos verlo. Es impactante poder ver a un animal salvaje en su hábitat natural a escasos metros. También pudimos ver algún bambi y algún momo. Por cierto tocaya Pou, casi me cuesta la vida hacerte la foto que podrás ver más abajo de tus queridos monos. Me acerque tanto que se me lanzó como loco para defenderse y corrí como una loca sin volver la vista atrás. Jajja se lo paso todo el mundo bomba viéndome correr y gritar, pero es que no estoy vacunada de la rabia...
Lo mejor del viaje ha sido desconectar del ruido, la porquería, ver las estrellas (en Calcuta es imposible x la polución y lo encapotado que esta el cielo), y ver el poblado donde viven en casitas de barro y paja.
Ayer por la noche después de las diecinueve interminables horas tuvimos de nuevo una experiencia con dos cucarachas gigantes por lo que hemos dormido con la mosquitera bien recogida. Paloma descubrió que pueden volar y ahora les tiene más asco, si cabe.
La vuelta ha sido calurosa pero el comprar una botella de agua fría ha sido increíble. No podíamos creerlo, pero de verdad que con el calor que habíamos pasado, la deshidratación y no poder saciar la sed, más que con agua que parece caldo, es agobiante.
Ahora ya estamos de vuelta en Calcuta y mañana volvemos con nuestros niños, con ganas después de haber tomado algo de aire puro.
Os dejamos unas fotos del paisaje.
Por cierto la foto del edificio es para que veáis los andamios y como pintan las fachadas de los mismo.
Tres horas de coche rumbo a la reserva natural de tigres de Sunderbans junto a una chica que no callaba. Agotador a esas horas, como mi madre cuando lleva mil horas despierta y alguien se levanta y no para de hablarte mientras desayunas. Mama, con amor!! :)
http://es.m.wikipedia.org/wiki/Delta_del_Ganges
Al llegar un bote nos esperaba para cruzar la ría y dirigirnos al pueblecito donde dormíamos. Más rural imposible y nómada también. Cuatro horas de electricidad, millones de mosquitos, agua mineral pero sin enfriar (obviamente no hay frigoríficos) y un calor que ni Sevilla en sus peores días de agosto. Allí cogimos un barquito, particular para el grupo de españoles e italianos que hacíamos la excursión, y durante ochos largas horas estuvimos recorriendo la reserva en busca de cocodrilos y trigres. El primero espectacular y el segundo no pudimos verlo. Es impactante poder ver a un animal salvaje en su hábitat natural a escasos metros. También pudimos ver algún bambi y algún momo. Por cierto tocaya Pou, casi me cuesta la vida hacerte la foto que podrás ver más abajo de tus queridos monos. Me acerque tanto que se me lanzó como loco para defenderse y corrí como una loca sin volver la vista atrás. Jajja se lo paso todo el mundo bomba viéndome correr y gritar, pero es que no estoy vacunada de la rabia...
Lo mejor del viaje ha sido desconectar del ruido, la porquería, ver las estrellas (en Calcuta es imposible x la polución y lo encapotado que esta el cielo), y ver el poblado donde viven en casitas de barro y paja.
Ayer por la noche después de las diecinueve interminables horas tuvimos de nuevo una experiencia con dos cucarachas gigantes por lo que hemos dormido con la mosquitera bien recogida. Paloma descubrió que pueden volar y ahora les tiene más asco, si cabe.
La vuelta ha sido calurosa pero el comprar una botella de agua fría ha sido increíble. No podíamos creerlo, pero de verdad que con el calor que habíamos pasado, la deshidratación y no poder saciar la sed, más que con agua que parece caldo, es agobiante.
Ahora ya estamos de vuelta en Calcuta y mañana volvemos con nuestros niños, con ganas después de haber tomado algo de aire puro.
Os dejamos unas fotos del paisaje.
Por cierto la foto del edificio es para que veáis los andamios y como pintan las fachadas de los mismo.






Gracias x la foto Almu, tiene q ser increible ver ls monos y ls cocodrilos en su habitat, menos mal q no paso nada al final con el mono, parecen bueniños pero las apariencias engañan, xD. seguir pasandolo genial. un beso para las dos.
ResponderEliminarLa otra Almu