Hemos ido al colegio donde van unos ocho niños del slum para informarnos de como les va académicamente y de la frecuencia de asistencia. Hemos podido ver las clases, hasta la sexta gratuito y a partir de ahí de pago, por lo que cada vez que entrabamos en una clase y aumentamos el nivel descendía, obviamente, el numero de niños. Total que resulta que el hijo de la directora se casa este domingo así que estamos todos invitados. No será una boda clásica sino una donde una niña, se suelen casar a partir de los quince, deja su hogar para convivir con una persona a la que no ha visto en su vida y ocasiona que las ceremonias sean de lo mas lacrimógenas. Por lo visto será de alto postín pero no seáis impacientes que os lo podremos contar el lunes. Os dejamos la invitación donde se puede leer "Arturo and friends".
Ya en el slum hemos ido de recados porque Ankari, la casada por amor, tiene la boca llena de yagas. Una mala recomendación del farmaceútico con un antibiótico le ha ocasionado los hongos. Así que hemos ido a por yogurt, otros han ido a por unas chanclas para una niña que el otro día tuvo que venir al parque, hay una larga distancia, descalza. Un "Chai", te con leche, galletas y de charleta mientras las pequeñas cucarachas recorrían la pared, y eso que estábamos en la parte de las "chabolas más ricas".
Hablaban de la suerte que tenía una de ellas porque su marido no le pega, algo habitual por aquí. Del embarazo de su cuñada, no les ponen nombre hasta que no nacen porque no saben si finalmente lo hará. De la ropa que teníamos que ponernos para la boda... Es genial poder comunicarse con ellos; con gestos, a través de Arturo que habla bengalí, con algo de ingles o con un gesto.
Bss
Ya en el slum hemos ido de recados porque Ankari, la casada por amor, tiene la boca llena de yagas. Una mala recomendación del farmaceútico con un antibiótico le ha ocasionado los hongos. Así que hemos ido a por yogurt, otros han ido a por unas chanclas para una niña que el otro día tuvo que venir al parque, hay una larga distancia, descalza. Un "Chai", te con leche, galletas y de charleta mientras las pequeñas cucarachas recorrían la pared, y eso que estábamos en la parte de las "chabolas más ricas".
Hablaban de la suerte que tenía una de ellas porque su marido no le pega, algo habitual por aquí. Del embarazo de su cuñada, no les ponen nombre hasta que no nacen porque no saben si finalmente lo hará. De la ropa que teníamos que ponernos para la boda... Es genial poder comunicarse con ellos; con gestos, a través de Arturo que habla bengalí, con algo de ingles o con un gesto.
Bss







Que fotos mas bonitas!!!
ResponderEliminarQue suerte poder asistir a una boda AHI!!!
un beso para las dos y mucho animo