Desde que escribimos ayer nos ha pasado de todo. Una cena a base de ricos embutidos con unos treintena españoles, volver a la infancia y jugar al burro, cervezas y alguna que otra charla filosófica.
Un taxi al aeropuerto con las consiguientes tres horas de espera porque la que suscribe se había confundido y en lugar de ser a las 13:05 teníamos el avión a las 13:50. Pero no hay mal que por bien no venga y así hemos aprendido, para viajes venideros, que el aeropuerto de Calcuta no tiene absolutamente nada de nada, un especie de carrito de helados para comprar unas bebidas y galletas, pero nada más.
Aterrizaje en Kathmandu, parecía una perfecta maqueta de mini-casitas y parcelas verdes, y solazo increíble. El taxi que nos ha traído desde el aeropuerto al hotel, 50 céntimos, era un carro destartalado donde sentíamos en nuestra espalda cada muelle del asiento. Por un momento nos ha resultado tan similar que hemos llegado a pensar que la desconexión iba a ser mínima. Pero no ha sido así: civilización, cuervos, pero sin oír su constante y agotador graznido, calles asfaltadas, miles de turistas, limpieza, relativa pero sin olores,... Una maravilla.
Y aquí estamos, encantadas, respirando profundamente para limpiar los pulmones y las fosas nasales y disfrutando de la estupenda gente nepalí que, por el momento, son educadísimos y simpatiquísimos.
Hemos arrasado en las tiendas y hemos cenado como dos marquesas por un total 16 euros, seguramente una de las cenas más caras que experimentaremos por aquí. Cervecita, nachos y espaguetis carbonara, y como si nos hubiéramos ido al mejor restaurante de España. Vamos, ni Arzak nos hubiera hecho más felices.
La única pega es que habíamos reservado y pagado un hotel y había over-booking y nos han llevado a otro, el carro tampoco tenía desperdicio. Pero tenemos una noche gratis y vistas a las montañas así que perfecto.
Esperamos que estéis disfrutado del fin de semana.
Bss
Un taxi al aeropuerto con las consiguientes tres horas de espera porque la que suscribe se había confundido y en lugar de ser a las 13:05 teníamos el avión a las 13:50. Pero no hay mal que por bien no venga y así hemos aprendido, para viajes venideros, que el aeropuerto de Calcuta no tiene absolutamente nada de nada, un especie de carrito de helados para comprar unas bebidas y galletas, pero nada más.
Aterrizaje en Kathmandu, parecía una perfecta maqueta de mini-casitas y parcelas verdes, y solazo increíble. El taxi que nos ha traído desde el aeropuerto al hotel, 50 céntimos, era un carro destartalado donde sentíamos en nuestra espalda cada muelle del asiento. Por un momento nos ha resultado tan similar que hemos llegado a pensar que la desconexión iba a ser mínima. Pero no ha sido así: civilización, cuervos, pero sin oír su constante y agotador graznido, calles asfaltadas, miles de turistas, limpieza, relativa pero sin olores,... Una maravilla.
Y aquí estamos, encantadas, respirando profundamente para limpiar los pulmones y las fosas nasales y disfrutando de la estupenda gente nepalí que, por el momento, son educadísimos y simpatiquísimos.
Hemos arrasado en las tiendas y hemos cenado como dos marquesas por un total 16 euros, seguramente una de las cenas más caras que experimentaremos por aquí. Cervecita, nachos y espaguetis carbonara, y como si nos hubiéramos ido al mejor restaurante de España. Vamos, ni Arzak nos hubiera hecho más felices.
La única pega es que habíamos reservado y pagado un hotel y había over-booking y nos han llevado a otro, el carro tampoco tenía desperdicio. Pero tenemos una noche gratis y vistas a las montañas así que perfecto.
Esperamos que estéis disfrutado del fin de semana.
Bss






Eso de Nepal si que es una verdadera envidia.
ResponderEliminarAprovechad para hacer algo de montaña.
Ya contareis.